La primera frase en alemán que escuché.

Recuerdo muchas veces, riéndome, cómo escuché la primera frase en alemán. Empecé a trabajar en un hotel de clientela alemana y me acuerdo que era martes. Mi entonces jefe me tranquilizaba respecto al idioma, ya que venía de trabajar en otro hotel, pero de clientela inglesa. De alemán, nada de nada:

  • ¡Tranquilo hombre! – me decía – ¡No te vamos a dejar solo hasta que te manejes mejor con el idioma!

Esta frase me tranquilizó, pero poco. El sábado (por si no lo he dejado claro, repito que empecé en martes), mi jefe va y me dice:

  • Mañana estás solo toda la tarde.

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